En 2004, Andrea comienza su proyecto vitivinícola con una serie de parcelas abandonadas, en una ubicación impresionante, con una extensión de 4 hectáreas de viñedos y 450 metros de altitud.
¡Seco, aromático y atractivo! Ofrece una paleta de aromas sofisticados entremezclados con una mineralidad y sabores especiados de frutos rojos. Un conjunto complejo y desafiante, que será aún más cautivador si se sirve ligeramente fresco.
Vigoroso y enérgico. ¡Un rojo que destila frescura! En nariz hay aromas a frutos rojos. En boca, muestra taninos terrosos y pulidos. Todo el conjunto impresiona por el equilibrio. Para ser servido ligeramente fresco.
Uva tinta autóctona de la región, aquí vinificada como un vino blanco. ¿El resultado? Un vino amarillo pajizo, resinoso, fresco y delicado. Excelente compañía para un risotto.
Estructurado y con acidez correcta, proporciona un final persistente. ¡Para aquellos que no conocen el trabajo de Andrea, este vino es una excelente tarjeta de visita! Como todos los demás vinos de este productor, este Sottobanco revela un enorme potencial gastronómico.