En 2010, Rodrigo establece un hito en el mundo de los vinos en Portugal, convirtiéndose en pionero en la abolición del uso del dióxido de azufre, es decir, el azufre ya no se añadiría más a sus vinos.
Esta mezcla de blancos y tintos vinificados juntos es cautivadora, y tiene una frescura agradable, dejando deslizar un tono ligeramente endulzado al final.