La personalidad de Ricardo se basa en ideas maduras y convicciones fuertes, que en la región de Basto se ponen a prueba por los altísimos niveles de precipitación, desafiando el deseo de ser el menos intervencionista posible en los viñedos, es decir, de nada retirar o de nada añadir a lo que la naturaleza ofrece a cada año.